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La hemofilia en las mujeres

9 Feb 2021 | Causas y tipos

Hoy os hablamos de todo lo relacionado con la hemofilia en las mujeres. Es de sobra conocido que ellas son las principales portadoras y que la hemofilia es, en la mayoría de los casos, hereditaria. Aquí te traemos algunas de las claves que conlleva ser mujer y paciente de hemofilia; y cómo puede afectar en su vida o a la hora de ser madre.

Las mujeres: portadoras de hemofilia

Una mujer que herede un cromosoma X afectado se convierte en “portadora” de la hemofilia. Esto quiere decir que puede transmitir el gen afectado a sus hijos y, a veces, padecer algunos de los síntomas de la enfermedad.

Es vital a la hora de tratar la hemofilia en las mujeres la atención médica de buena calidad por parte del servicio sanitario para prevenir, sobre todo, algunos de sus problemas más graves. Este tipo de atención especializada se puede recibir en los centros de tratamiento para la hemofilia (HTC), centros que abordan todos los temas relacionados con este trastorno, así como información educativa sobre esta afección gracias a un equipo médico especializado en el cuidado de personas con trastornos hemorrágicos.

Embarazo y parto ¿cómo afecta?

Una mujer que sea portadora del gen de la hemofilia puede tener niveles bajos del factor de la coagulación VIII o del factor IX y presentar síntomas de hemofilia. Durante el embarazo, los niveles de la proteína del factor de VIII aumentan y, por tanto, pueden dificultar la determinación del nivel del factor de la coagulación y el diagnóstico si la mujer es portadora.

Pese a que los niveles del factor de la coagulación IX no aumentan durante el embarazo; es importante para la salud de la mujer que sus proveedores de atención médica conozcan si es portadora del gen, de tal manera que se tomen medidas para que tenga un parto seguro. Además de tomar medidas de seguridad especiales para evitar lesiones en el bebé durante el parto.

Si la madre es portadora del gen de la hemofilia, existe la probabilidad de que el bebé nazca con hemofilia. Debido a esto es posible planificar una prueba especial de detección de la hemofilia antes del nacimiento del bebé (a través de una muestra de sangre del cordón umbilical); o hacer un análisis de sangre poco después de que nazca un bebé varón para prevenir complicaciones hemorrágicas.

Ser madre y portadora

Las madres portadoras del gen de la hemofilia tienen riesgo de presentar una hemorragia grave después del parto, debido a que los altos niveles del factor de la coagulación VIII durante el embarazo disminuyen. Si la mujer tiene niveles bajos del factor de la coagulación IX, podría sangrar después del parto o de una cirugía como la cesárea.

Algunas mujeres sangran por el canal del parto por un tiempo prolongado, lo cual se conoce como hemorragia posparto y puede ser necesario administrar tratamiento para detener el sangrado.

La hemofilia en los niños: el bebé

Uno de los lugares donde suelen darse más complicaciones es en la cabeza del bebé, ya que es un lugar muy común en el que se presentan hemorragias. La hemorragia en la cabeza puede aparecer tanto en el cuero cabelludo como en el cerebro, siendo ambas de carácter muy grave. Los signos y síntomas de hemorragia en el cerebro de un bebé recién nacido no son muy específicos y pueden ser difíciles de diagnosticar; pero una vez que se diagnostican, la hemorragia en la cabeza debe ser tratada inmediatamente con concentrados del factor de la coagulación.

Si no se administra el tratamiento adecuado para detener la hemorragia, esta puede poner en peligro la vida del bebé y ocasionar daños cerebrales a largo plazo. Hay que hacer especial hincapié, también, en las vacunas: todas las personas diagnosticadas con hemofilia deben ser vacunadas contra la hepatitis A y B. 

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