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Hemofilia y salud mental: cómo afrontarlas

por | 24 Jun 2021 | Diagnóstico y tratamientos

La actual crisis sanitaria -y por consecuente la actual situación de bloqueo global- ha visibilizado aún más la importancia de la salud mental. Si a ello le añadimos el hecho de padecer un trastorno poco común como la hemofilia, su importancia es aún mayor. Según el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) de Estados Unidos, las personas con afecciones crónicas tienen más probabilidades de desarrollar síntomas de depresión que aquellas que no las padecen. “Cualquiera que esté lidiando con una enfermedad crónica puede enfrentarse a desafíos, particularmente cuando no hay cura, o hay incertidumbre en la progresión de la enfermedad”, señala la Dra. Sarah Gray, psicóloga del dolor de Psicología Integrativa en Arlington, Massachusetts; e instructora de psicología en la Escuela de Medicina de Harvard. En Portal Hemofilia queremos hacernos eco de las palabras de la Doctora Gray y os hablamos hoy sobre hemofilia y salud mental: cómo afrontarlas.

Comprender el vínculo entre la hemofilia y la mente

Como avanzábamos al inicio, según el NIMH, hay varias razones por las que tener una condición de salud crónica puede poner a los pacientes en mayor riesgo de tener problemas de salud mental. Por ejemplo, es posible que el paciente se sienta aislado debido a los largos períodos de tiempo en los centros de atención; o la cantidad excesiva de tiempo preocupándose por su condición. Además de inflamaciones a largo plazo debido al estrés y los cambios químicos y hormonales. En algunos casos, además, es posible llegar a sentirse deprimido debido a las dudas de no estar recibiendo la atención médica adecuada.

Actualmente, la depresión y la ansiedad están infradiagnosticadas en los pacientes de hemofilia, según un estudio de 2019“La depresión se asocia con ansiedad, dolor y menor adherencia al tratamiento” en las personas con hemofilia, señala el estudio, enfatizando la importancia de las pruebas de detección de salud mental en este sector de la población.

Reconocer los síntomas

En algunos casos, es posible encontrar pacientes que nieguen, o ignoren encontrarse lidiando con la depresión o la ansiedad. También es posible dar con pacientes que se hayan acostumbrado tanto a su situación que hayan asumido que esta es su forma de vida ahora.

“En mi experiencia, y al trabajar con tantos pacientes en diferentes fases y etapas, el tipo de estrés que surge temprano evoluciona con el tiempo”, señala la Dra. Gray. “A menudo, las personas a lo largo del camino encontrarán formas de afrontar la situación, de aprovechar esa fuerza interior que está ahí y, con suerte, se vincularán con una serie de apoyos, pero los factores estresantes cambian con el tiempo. Y eso requiere un apoyo continuo.”

Los síntomas de la depresión pueden incluir:

  • Tristeza
  • Sentimientos de inutilidad o desesperanza.
  • Culpa
  • Pérdida de interés en cosas o personas que normalmente disfruta.
  • Cambios en el sueño, la nutrición o los niveles de energía.
  • Dificultad de concentración o cognición.
  • Movimientos agitados o lentos
  • Pensamientos suicidas

Entre los síntomas comunes de la ansiedad pueden encontrarse:

  • Nerviosismo o agitación
  • Sintiendo una sensación de perdición inminente
  • Palpitaciones del corazón, respiración rápida o sudoración
  • Problemas para dormir, gastrointestinales y para enfocar

Plantear cambios en el estilo de vida

Reconocer estos síntomas es fundamental para dar el segundo paso: hablar con los familias y allegados; o con el equipo de atención médica. Será este último quien decida qué tipo de tratamiento deberá seguir el paciente. Además de los tratamientos que recomiende el profesional sanitario en cuestión, también puede encontrar otras formas de tratar la depresión y la ansiedad con cambios en el estilo de vida y terapias que van más allá de la medicación.

Es esencial que el paciente permanezca en su régimen de tratamiento para la hemofilia mientras trata su condición de salud mental, al mismo tiempo que busca hacer cambios en su estilo de vida. Un estudio de 2020 encontró que para los adultos mayores con múltiples afecciones crónicas, los comportamientos de mantenimiento, como la actividad física y la adherencia al tratamiento, eran los componentes más críticos del autocuidado para combatir la depresión. Los investigadores también encontraron que “incluso los síntomas [de la depresión] leves pueden asociarse con un mantenimiento deficiente del autocuidado”, enfatizando la importancia de que las personas con afecciones crónicas se sometan a pruebas de detección de depresión de cualquier gravedad.

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