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El tratamiento de la hemofilia

por | 3 Nov 2020 | Diagnóstico y tratamientos, Lo más leído

La hemofilia, la enfermedad provocada por la no correcta coagulación de la sangre, es un trastorno complejo. Para tratarla es necesario en todo momento una atención médica de calidad que ayude a prevenir los síntomas de mayor gravedad. En Portal Hemofilia ya hablamos de la terapia génica, uno de los tratamientos más novedosos para la hemofilia. En este artículo queremos hablar del tratamiento de la hemofilia y las diferentes opciones que se conocen a día de hoy.

¿Cuál es el tratamiento de la hemofilia?

El tratamiento recomendado para la hemofilia es aquel conocido como concentrado del factor de coagulación. El procedimiento consiste en, tal como su nombre indica, sustituir el factor de la coagulación en sangre que falta para que esta pueda hacerlo de manera correcta. El tratamiento se lleva a cabo inyectando en una vena concentrados del factor de la coagulación que son fabricados comercialmente.

Existen dos tipos principales de concentrados de factor de la coagulación que se diferencian según su fuente biológica de obtención. Los dos tipos de concentrados son:

Concentrados de factores de la coagulación derivados del plasma sanguíneo

Es aquel que se obtiene a través de productos derivados del plasma (Hemoderivados, o plasmáticos). Estos pueden fabricarse a partir de sangre humana. Este producto requiere su análisis y tratamiento rutinario antes de ser empacado para eliminar la existencia de cualquier virus posible.

Concentrados de factores de la coagulación recombinados

En 1992 fue aprobado el llamado concentrado del factor de la coagulación VIII, el cual se obtiene utilizando células genéticamente diseñadas que portan un gen de factor humano. Es decir, este se fabrica a través de información genética mediante tecnología de ADN. Al igual que el concentrado de plasma, los concentrados de los factores de la coagulación preparados comercialmente son también analizados para eliminar cualquier virus que pueda ser transmitido por la sangre.

Otras opciones de tratamiento

El tratamiento de la hemofilia cuenta también con otras opciones además del concentrado de factor de coagulación. Estas opciones son:

DDAVP® (acetato de desmopresina)

Suele aplicarse en pacientes con hemofilia leve. Se trata de una sustancia que estimula la liberación del factor de la coagulación VIII de donde se almacena en los tejidos corporales. Este medicamento se puede aplicar en forma intravenosa (DDAVP®) o mediante un atomizador nasal (Stimate®).

Crioprecipitado

Es un derivado de la sangre y contiene una concentración moderada de factor VIII. Se utiliza, sobre todo, para hemorragias producidas en músculos y articulaciones. Entre los inconvenientes del crioprecipitado encontramos que es menos seguro que otros concentrados; y que su almacenamiento y administración son más difíciles. Este es elaborado en instalaciones locales de recolección de sangre.

Plasma fresco congelado (PFC)

Se trata de un concentrado que se obtiene a través de un plasma del que se han eliminado los glóbulos rojos de manera que únicamente se mantienen las proteínas sanguíneas y los factores de coagulación. Este plasma posee una eficacia menor que el crioprecipitado para el tratamiento de la hemofilia A, ya que el factor VIII se encuentra menos concentrado. Para su aplicación es necesario transfundir grandes volúmenes de este plasma, lo cual puede provocar una sobrecarga circulatoria.

El autotratamiento

La administración y aplicación del tratamiento de la hemofilia pueden usarse según la necesidad del paciente. Esto puede ser cuando el paciente tenga una hemorragia o a modo de prevención para que esta no ocurra. Actualmente, es común que el propio afectado por hemofilia o algún familiar, sean los encargados de administrarse por vía intravenosa los diferentes concentrados de factor de coagulación en su propio domicilio. Es el conocido como autotratamiento.

El autotratamiento, el cual es necesario llevar a cabo bajo un protocolo higiénico y siguiendo unos determinados pasos, fomenta una mayor independencia del paciente, sin la necesidad de tener que trasladarse a ningún centro sanitario y permite, además, una mayor rapidez a la hora de tratar posibles sangrados o efectos secundarios.

La prevención de complicaciones

Los síntomas de la hemofilia se pueden prevenir haciendo ejercicio físico, solo tomando los medicamentos que su médico especialista le haya recetado y evitando actividades que puedan conllevar riesgo para la enfermedad.

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