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Deporte y Hemofilia, ¿es posible?

4 Feb 2021 | Diagnóstico y tratamientos

Uno de los grandes síntomas de la hemofilia, las hemorragias pueden dar lugar a la aparición de atrofia muscular. Esta puede originar a su vez progresivamente nuevos sangrados, dolor y rigideces articulares, hasta la consecuente aparición de la artropatía. Esta última es la causante de la destrucción articular (artrosis) y, en muchos casos, la invalidez. ¿Es posible evitar este escenario? La respuesta es sí. El deporte y la hemofilia son compatibles para el fortalecimiento general de la musculatura, lo que permite retrasar la aparición de la atrofia muscular y, secundariamente, las hemartrosis repetitivas. Una práctica deportiva es posible y recomendable para los pacientes de hemofilia y aquí te contamos todo sobre qué deportes practicar, cuándo y cómo hacerlo.

La práctica deportiva controlada

La práctica deportiva controlada no es un factor de riesgo preocupante en los pacientes de hemofilia, pese al miedo inicial que se pueda tener. De hecho, existen casos de deportistas de alto nivel que demuestran que es posible como Alex Dowsett o Pau Salvá.

Y es que en la vida cotidiana existen situaciones que comportan mucho más riesgo que la práctica deportiva. Así pues, un paciente correctamente musculado podrá evitar los accidentes diarios o bien recuperarse más fácilmente de ellos, disminuyendo incluso la administración de factor de coagulación. Como decíamos al inicio, el fortalecimiento general de la musculatura retrasa la aparición de la atrofia muscular y, secundariamente, las hemartrosis repetitivas.

Un programa deportivo basado en objetivos

Es básico tener en cuenta los objetivos que queremos alcanzar al desarrollar un programa deportivo que se atenga a las necesidades reales de cada paciente de hemofilia, teniendo en cuenta el estado y la evolución de su enfermedad.

Estos objetivos constan de varios puntos:

  1. El ejercicio debe estar controlado por especialistas que conozcan tanto, por un lado, lo que es la hemofilia y sus riesgos como, por el otro, el impacto que puede producir el deporte a nivel de lesiones, sobrecargas, etc…
  2. La práctica deportiva debe iniciarse de manera paulatina y progresiva.
  3. No existe limitación en cuanto a la edad de inicio en el deporte.
  4. Es importante realizar deportes que, a una intensidad media-baja, movilicen la mayor parte de grupos musculares y articulaciones.
  5. Evitar las sobrecargas, dejando tiempo suficiente entre cada sesión para una correcta recuperación. No hay que olvidar que es más importante la calidad del ejercicio que la cantidad.
  6. No hay deportes prohibidos, pero se recomienda evitar deportes de alto riesgo o de mucho contacto y practicarlos según la condición física, edad, etc…

¿Qué beneficios tiene practicar deporte para los pacientes de hemofilia?

El deporte es importante en el enfermo con hemofilia principalmente porque es la forma de mantener el tono muscular que protege las articulaciones, además del resto de beneficios para la salud que implica la práctica deportiva.

La actividad física y la motricidad, todo ello integrado a través del deporte, son importantes, por ejemplo, en las fases educativas y terapéuticas de los niños con hemofilia. En este sentido, el deporte debe entenderse como un método orientado a desarrollar, restaurar o mantener las funciones disminuidas o lesionadas. Una técnica terapéutica funcional adaptada cuyo objetivo es favorecer la integración del niño en el mundo del juego y del deporte.

¿Qué deporte son aconsejables?

Uno de los primeros factores a tener en cuenta es la importancia de escoger una actividad adecuada para cada persona y que su práctica no suponga un riesgo. No debemos someter las articulaciones con lesiones previas, a movilizaciones que fuercen el arco articular o a resistencias que provoquen una sobrecarga.

La potenciación muscular, básica para la prevención de la patología articular, se puede obtener gracias a los ejercicios isométricos, que contraen el músculo sin movilizar la articulación adyacente. No obstante, es posible ir más allá y en este sentido la Federación Mundial de Hemofilia aconseja los siguientes deportes:

  • Natación
  • Tenis mesa (ping-pong)
  • Senderismo
  • Pesca
  • Baile
  • Golf
  • Bolos
  • Badminton
  • Ciclismo
  • Paddle

Se consideran peligrosos todos los deportes que pueden producir golpes o caídas (boxeo, motociclismo) o contacto físico (balonmano, baloncesto). Y, aunque el fútbol es el deporte que más se practica, no es recomendable dado el riesgo de contacto directo con el balón y el continuo contacto entre los jugadores.

¿Qué otros factores debo tener en cuenta a la hora de practicar deporte si tengo hemofilia?

Antes de iniciar cualquier práctica deportiva, al igual que es recomendable en todas las personas, es necesario hacer un período de calentamiento para prevenir lesiones musculares. Es vital también, realizar suaves ejercicios de estiramiento al finalizar la sesión y utilizar un calzado adecuado que controle y sujete bien el pie. Además, también es muy recomendable recibir tratamientos de fisioterapia.

En caso de molestias articulares o musculares, por pequeñas que sean, es necesario interrumpir inmediatamente y sin excepciones la actividad. Si existen lesiones articulares o musculares, es necesario esperar a la resolución antes de iniciar nuevamente la actividad deportiva. Los enfermos que están en tratamiento profiláctico pueden aprovechar los períodos con buenos niveles de factor para desarrollar la práctica deportiva, con menos riesgo de presentar complicaciones hemorrágicas.

En definitiva, es posible practicar deporte por parte de los enfermos con hemofilia. Pero es vital y necesario encontrar un equilibrio entre el beneficio esperado, como consecuencia de la actividad física y la potenciación muscular, y las posibles complicaciones.

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